martes, 17 de enero de 2012

La gramola Número 6: His name´s Frank (DR2:OTR Frank West Theme)


El anterior tema aún resonaba en mi cabeza con la fuerza y el ritmo suficientes para hacerme trabajar todavia mas deprisa. Hice que el local volviera a la normalidad a una velocidad endiablada y todo gracias al vigor que me proporcionaban aquellos sonidos provinientes de la gramola.

Todo aquello que escapaba al clamor digital de los 16 bits, de los sonidos FX y voces enlatadas que embotellaban mi atmósfera normalmente, me hacia alcanzar un vigor inaudito en mis pixelados músculos y antes de que siquiera me diese cuenta, otro tema proviniente de la gramola me catapultó hacia los cielos, pues la música da energia para aquellos con los oidos lo suficientemente entrenados para entenderla.

En esta ocasión, el tema esta dedicado a un personaje que se ha hecho muy popular en el mundo de los videojuegos de la competencia, incluso a mi me han llegado noticias de sus hazañas y sus logros en su lejano y tridimensional mundo. Incluso en este universo de limitadas proporciones han llegado los cuentos y las leyendas sobre sus quehaceres y como con mano firme se abria paso entre las hordas de zombies como Max Thunder entre los pobres Galsias y Donovans que tienen la mala suerte de toparse con el.

Un personaje amado por uno y odiado por otros, reprochando su poca personalidad y que su éxito solo se limita a una frase (que yo personalmente acabo de no entender su gracia), pero todos estos fanáticos cegatos y necios no se dan cuenta que su buenhacer no radica en el habla ni en sus habilidades en el diálogo y la prosa, sino que sus manos sirven para otras cosas, son armas, son bombas atómicas de carne y hueso que trituran y destrozan todo lo que se encuentran. Son también herramientas que hacen ganar vida y utilidad a todo aquello que cae sobre ellas, con semejantes dotes el increible Frank West seria capaz de matar a un muerto viviente con una chapa de botella.

lunes, 16 de enero de 2012

La gramola Número 5: Firewater (DR2:OTR Chuck Greene Theme)


 Volvieron a arrasarlo todo cuando me pillaron despistado. Una vez mas los B.S.A.M en una de sus apariciones esporádicas habian evaporado en un abrir y cerrar de ojos tanto el mobiliario del local como nuestras esperanzas por permanecer vivos una temporada mas. Como un huracán de sonidos guturales y sonidos FX de 16 bits barrieron todo a su paso en ese vendaval destructor al que tendriamos que estar acostumbrados pero siempre consigue aterrorizarnos. En esta ocasión, hubo algo distinto, me sentí diferente cuando luché contra ellos y cuando les miré a la cara, mientras bloqueaba inutilmente todos sus ataques, pude percibir mejor sus rasgos asesinos al igual que la belleza de la lluvia que cae infinita en mi patio trasero. De nuevo las lágrimas de aquel cielo oscuro nocturno volvian a caer sobre nosotros como minúsculos diamantes de infinito valor que se difuminaban sobre nosotros y sobre el suelo en cientos de explosiones de agua y píxeles azules.

No sé que era lo que estaba pasando y tenia varios sentimientos enfrentados, por un lado el poder percibir el mundo que me rodeaba con mas detalle me alegraba, ya que podia ver nuevas cosas que antes se habian emborronado en mi visión y no habia sido capaz de detectarlas antes. Pero, por otro lado, el hecho de observar mejor a mis adversarios y el daño que causaban a mis compañeros, el ver como volaban sus cuerpos y parpadear hasta desaparecer en el suelo del Bar de Barbón, el ver como sus esfuerzos eran vanos y sus reflejos en el gran piano que teniamos alli multiplicaban la pena que me invadia.

Fue una nueva derrota, eso nadie lo puede contradecir, pero la belleza que habia visto en aquella ocasión (seguramente causada por una de esas nuevas teles LCD de gran tamaño) hicieron que el volver a levantarme en aquella ocasión no me costara tanto como otras veces, el volver a poner las cosas en su sitio, volver a limpiar la barra, las mesas, las sillas, el suelo, el volver a llamar a mis colaboradores no se me hizo tan pesado pues sabia que una vez que volvieran Axel y sus amigos, volveria a percibir aquella extraña y novedosa manera de vernos morir y seria algo nuevo en nuestras vidas en dos dimensiones, algo alejado de la rutina.

Mientras ordenaba una vez mas el local, activé la machacada gramola y empezó a sonar Firewater, el tema principal de Chuck Greene en el videojuego Dead Rising Off the record, donde aparece como psicópata y nos enseña a todos una valiosa lección: " Para entender este loco mundo, también hay que estarlo", pues sus palabras son enormes verdades en su propio, tridimensional y digital universo.

jueves, 5 de enero de 2012

Solo soy un espectador


 Hace tiempo que tenia que haberme dado cuenta, nuevamente me encontraba sentado  en el Bar de Barbón, disfrutando de la compañia de la soledad que tantos recuerdos y momentos me ha traido. Arropado una vez más por la oscuridad del propio local y el aliento frio y contaminado de la ciudad sin nombre que se cuela por los grandes portones que comunican con ella. En esta ocasión no tengo tiempo para permanecer sentado delante de una copa vacia, de una gramola que hace tiempo que no suena o esperando a clientes que entran a cuentagotas a beber uno de mis cócteles. Incluso los B.S.A.M hace una temporada que no se dejan caer y es tanto un suplicio como una bendición.

Me acerco caminando hasta donde acaba el scroll, mis pasos se dirigen hacia uno de los ventanales que decoran este Bar, uno de esos ojos a las afueras, una de esas rutas de escape para los ojos bidimensionales cansados de tanto interiorismo. Puedo admirar, detrás de los grandes rascacielos, como el mundo sigue, alejado de mi alcance y el de muchos de mis aliados, como la urbe deja lugar a la playa que, bañada por grandes olas que salpican grandes distancias, ofrece un ambiente muy distinto al que estamos acostumbrados. Sé que este mundo es mucho mas grande de lo que yo pueda imaginar o mi IA pueda suponer, es un espacio enorme que mis pies no van a poder patinar, una llanura gigantesca que no podré vivir ni experimentar, encerrado una vez mas bajo estas 4 paredes, encadenado a un destino del que no puedo escapar, esperando lo que bien conozco y siendo incapaz de evitarlo, no soy mas que un espectador en un mal videojuego, en una mala realidad virtual.

viernes, 30 de diciembre de 2011

2011: Retrospectiva


 Había llegado el momento de echar la vista atrás una vez mas, aunque el inamovible e inerte escenario que me rodeaba no reflejara ningún cambio, podia sentir como el tiempo habia estado pasando inexorable y como algo habia cambiado, una sensación fuera de todo gráfico, de todo sonido, de toda I.A, era distinto a cuanto recordaba. Tal vez era el miedo a un inminente ataque de los B.S.A.M, tal vez era un extraño sosiego de no haber recibido su visita en tanto tiempo, tal vez era el ronroneo de los etéreos y residuales recuerdos que quedaban en mi yo virtual y que querian salir, como las manzanas que escondemos en algunas máquinas recreativas.

En el Bar de Barbón me volvía a encontrar, nuevamente sentado en un sitio que podía calificar como mio, a la espera del próximo cliente, que podia traer en un solo instante o toda la alegria del mundo, o el terror mas implacable. Podía, en un segundo, recibirle con los brazos abiertos y un intento de sonrisa en mi bidimensional rostro o, al contrario, que fuera él quien quisiera recibirme con los brazos abiertos y con una mueca de odio en su cara que me haria correr como un pobre diablo, pues si consigue atraparme...no quiero volver a ver el mundo parpadear ante mis ojos y volver a soltar ese alarido que proclama a los cuatro vientos el fin de mi digital vida. Sinceramente, hace demasiado que ninguna de las dos cosas ocurre, y como en este lugar parece haberse estancado en alguna esquina de un viejo cartucho de videojuego noventero, pues el aburrimiento o algo muy similar, va haciendo mella en mi y no puedo mas que rememorar algunas de mis experiencias pasadas, recuerdos de una vida que jamas podria soñar pero con la cual me veia invadido en determinadas ocasiones.

El año 2011 va a acabar y, como todos años anteriores, ha dejado su rastro de buenas y malas pisadas dentro del embarrado camino de mi memoria.

jueves, 15 de diciembre de 2011

Japón, sin ton ni son


 La jornada de tranquilidad habia llegado a su fin cuando, por sorpresa, Axel y Max entraron en el bar arrasando todo a su paso. Jack,que hacia poco habia aparecido de forma cordial por el bar y se iba a patrullar por los alrededores emitio uno de sus desgarradores gritos y vi como su cuerpo golpeaba la puerta del local, parpadeaba y luego se esfumaba para siempre como recuerdos bellos en la mente de un anciano.

Después de tan chocante escena, llegaron dos de mis archienemigos a los que tenia mas que conocidos, el rubito con bandana en la cabeza de ojos azules y cuerpo atlético de gimnasio que se caracterizaba por su agilidad y golpes ascendentes desde el suelo y, detrás de él, estaba el armario empotrado conocido como Max que tenia músculos en sitios que ni siquiera conocia que existieran. Eran una dúo mortal de necesidad, y los gritos de dolor y muerte de mis compatriotas que habian comenzado a aglomerarse en el local unas horas atrás, atestiguaban que nuestro aciago destino volvia a por nosotros y de sobra conociamos como iba a acabar todo por mas que intentásemos esforzarnos.

Dimos lo mas de nosotros mismos pero, aún asi, sucumbimos ante el potencial de esta pareja que hacía muchísimo tiempo que no pasaba por aqui. Creía, tonto de mi, que habian dejado de patrullar las calles, que habian marchado lejos tal vez a alguna nueva secuela de Streets of Rage, a algún HD remake de Streets of Rage 2 que se alejara del original o a algún juego crossover que tan de moda se están poniendo. Pero en esta virtual realidad no había sitio para esos deseos ni esas esperanzas, como un torrente de clientes en una tarde de sábado en un centro comercial, asi pasaron Axel y Max por el Bar de Barbón y lo arrasaron todo como si sus cuentas corrientes y sus vidas fueran ello; y bueno, tampoco estamos muy desencaminados si dijesemos que eso es asi.

Allí me encontraba yo, después del dolor, después del visionado de la luz final y la vuelta a la vida venidera. Una vez más, alli estaba plantado, en el escenario de la tragedia, en un nuevo comienzo con un futuro penoso y doloroso final, habia que volver a comenzar todo para que, tiempo después, se volviese a destruir. Nuevo comienzo esperanzador, triste final desgarrador. Asi era el ciclo de lo que podria llamar vida, ¿Porqué algo asi me fue programado, porque mis padres japoneses tejieron una trama tan cruel para mi y los mios?

No pude mas que sentarme en una de las pocas sillas que habian sobrevivido al torbellino humano, pusé lo que llamé con un esbozo de sonrisa como mente en blanco, y me puse a pensar en el pais de mi origen: Japón, y no todo lo que me vino a la cabeza fue bueno.


domingo, 11 de diciembre de 2011

Esclavos de las fechas - Xmas Edition


 No abandoné mi lugar desde que llegué al Bar de Barbón por última vez, en compañia de mis pensamientos y la turbia oscuridad que habitaba el local, me dejé de nuevo llevar por las grandes llanuras de la conciencia que tanto deseaba y que se me habia limitado, por aquel espacio infinito donde la libertad de opinión y expresión tenian un espacio distinto al que cargaban las lineas de código que configuraban mi I.A.

Sabía que el tiempo estaba cambiando aunque en los gráficos bidimensionales que me acompañaban y me acompañaran siempre no habia signo de aquello, sabía que lejos de aquella prisión videojueguil donde me encontraba, la gélida presencia del invierno se iba acercando a pasos agigantados y los dias se volvian cortos y las noches mas largas. Como si poco a poco el mundo se fuera acercando y adaptando a este en el que me toca vivir, como si en todas las partes del globo se hubiesen contagiado de esta ciudad sin nombre y sus dias fueran breves como nuestras vidas, y las noches eternas como nuestro sufrimiento. Una atmósfera distinta, una manera diferente de pasear por la calle, de sentir nuestra piel erizarse y nuestro cuerpo encogerse ante las fuerzas de la madre naturaleza; unas sensaciones tan lejanas y tan desconocidas para mi que incluso el simple hecho de imaginarlas es costoso.

La Navidad se acercaba en el mundo real, como una epidemia que habia contaminado a todos los ciudadanos convirtiéndolos en víctimas lobotomizadas y en esclavos de estas fechas.

jueves, 1 de diciembre de 2011

No quiero ser un clon


 Los momentos en estos lugares se espacian como las respiraciones de uno de los humanos que lucha contra mi, los despertares y los sueños profundos del Bar de Barbón son intermitentes como las luces de las calles que nos circundan, como relámpagos en un cielo nocturno, como chispazos de vida en un fluorescente renqueando a las puertas de su propia muerte.


El negocio no pasaba por sus mejores momentos, y gran parte de la culpa es de quien aqui se expresa, que de nuevo camina solitario por estas calles bidimensionales en que su principio es siempre el mismo y el final no suele variar tampoco de un dia para otro. La noche eterna me envuelve con su manto, mientras las farolas y los anuncios publicitarios de luz iluminan mi rostro a su propio son, tocando una canción sorda de colores destelleantes. Después de recorrer las mismas calles, girar en los mismos lugares, contemplar una y mil veces los mismos edificios que despuntan hasta el cielo hiriéndolo como si de una espada serrada se tratase intentanto abrirse paso hacia ese paraiso de blancas nubes y entornos tridimensionales de los cuales algunos se atreven a hablar.

Y, una vez mas, alli me espera mi eterno local, con su mirada enturbiada por la propia miasma que produce la ciudad me saluda. No necesita ni manos ni siquiera una voz cordial para darme la bienvenida, sé que está ahi para mi, y mi función es descubrilo ante los clientes que se aventuren por estas calles, a los viandantes que se dejen caer por aqui y que su destino este tan ligado al mio, como lo esta Mr. X a los designios de esta gris ciudad virtual. Vuelvo a abrir el cerrojo que con un sordo chasquido deja libre la persiana y esta sube hasta perderse de mi limitado campo de visión y abrir la penumbra del interior al mundo que le espera y a las visitas venideras.