
Con este nombre tan rimbombante comenzamos una nueva entrada en el bar de Barbón con dos dias de retraso a los planes iniciales. Mea culpa de nuevo XD
Y es que esta semana hemos tenido experiencias de infarto o cercanas a la muerte instantanea y, como no podia ser de otra manera, una de esas fases fue el visionado de Dragon Ball Evolution este miércoles a las 5 menos cuarto (la primera sesión de todas). Y es que aunque uno vaya preparado para lo peor, este tipo de cosas siempre le sorprenden y le hacen perder la fe en la raza humana que ya de por si esta demasiado acabada.
Esperaba un truño de proporciones épicas y fue basicamente lo que encontré. Entre personajes que no se parecian ni de coña a los originales (entre un Goku quinceañero, una Chichi tetona que a cada escena iba perdiendo mas ropa, un Piccolo extraño, una Bulma que gracias a que dijo el nombre pudimos averiguar que era ella y, por último, el gran Yamsha que como bien describio el amigo Haru era un yakuza teñido y le podeis ver en la imagen que encabeza esta enorme parrafada semanal.
La película carecia de un argumento interesante, de algo que atrajese en pantalla, era todo tan LOL (como se dice mucho por internet) aunque también tenia sus cosillas curiosas que arrancaban una sonrisa de tu cara de estupefacción y asombro que mantienes durante toda la película: los golpes en slow motion, el "increible" giro argumental final, los nuevos usos del kamehameah, los cutre enemigos contra los que se enfrentan Goku y compañia, el terrible pasado de Bulma y el apoteosico final con el que nos encontramos antes de salir huyendo al empezar los créditos.


